La hidroclorotiazida, el voriconazol y el tacrolimus son clasificados como carcinógenos

Antes de correr a tirar estos medicamentos o a dejar de usarlos, ten en cuenta que, el hecho de que una sustancia se clasifique como carcinógena no significa que esto ocurre en el 100% de las personas que están expuestas a ella, sino que hay evidencia de que entre varios casos de cáncer, algunos estuvieron directamente relacionados con esa sustancia.

Los fármacos hidroclorotiazida, voriconazol y tacrolimus fueron evaluados por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) de la Organización mundial de la salud y fueron clasificados en el Grupo 1, es decir, que se cuenta con evidencia suficiente de que son carcinógenos para los humanos.

La hidrocloritiazida es un fármaco diurético que se utiliza para tratar la hipertensión arterial y el edema periférico. Aunque existen muchos otros fármacos antihipertensivos, la hidroclorotiazida es el que más comúnmente se receta a nivel mundial. El voriconazol es un fármaco antifúngico que se utiliza para tratar casos de aspergilosis invasiva y otras infecciones serias por hongos, especialmente en personas que han recibido un trasplante de órganos. Finalmente, el tacrolimus es un fármaco inmnosupresor que se utiliza para reducir el riesgo de rechazo en trasplante de órganos sólidos.

¿Qué tienen en común estos tres fármacos que fueron clasificados como carcinogénicos? La hidroclorotiazida y el voriconazol son fármacos “fototóxicos”. ¿Qué significa esto? Que cuando estos fármacos se exponen a la luz ultravioleta-A, que es la que sí logra atravesar la capa de ozono y a la que estamos expuestos diariamente, se generan compuestos tóxicos que, de inicio, causan reacciones en la piel similares a quemaduras solares. Estas reacciones cutáneas no solo son lesiones en la piel, sino que son indicadores de daño celular que puede progresar hacia la aparición de células cancerígenas. En el caso del tacrolimus, este altera los mecanismos del sistema inmune que ayudan a combatir el desarrollo de cáncer, además de ser genotóxico (provoca mutaciones) y generar estrés oxidativo, que también causa daño celular.

La IARC encontró evidencia suficiente de que la hidroclorotiazida es causante de cáncer de piel y de labio; el voriconazol de cáncer de células escamosas de la piel; y el tracrolimus de linfoma no-Hodking y de desorden linfoproliferativo post-trasplante.

Esta clasificación no significa que los fármacos causen cáncer en el corto plazo al empezar a consumirlos ni que todos los pacientes que los consuman desarrollarán cáncer; solamente es una advertencia para que cada médico y cada persona valore la conveniencia de usarlos o no, dependiendo del riesgo-beneficio caso por caso. Por ejemplo, si estás en riesgo de rechazar un órgano trasplantado, quizás es más beneficioso tomar tacrolimus aunque tu riesgo de desarrollar cáncer en el largo plazo aumente; o si estás en una situación crítica debido a la hipertensión y la hidroclorotiazida es el fármaco al cual tienes acceso, vale la pena incrementar el riesgo de tener cáncer en el largo plazo que tener un crisis hipertensiva en el futuro inmediato.

En cualquier caso siempre consulta con tu médico antes de inicir, cambiar o dejar cualquier tratamiento.