¡Que tu comida no te enferme! Intoxicaciones alimentarias

En estas épocas de fiestas y comida, una de las situaciones más comunes que aparecen es que, en nuestro deseo de tener un gran banquete, hacemos comida en exceso, lo que nos lleva al famoso recalentado. Pero ¿Sabías que esto puede ponerte en riesgo a ti y a tu familia si no lo manejas adecuadamente?
En el ambiente, en nuestra piel y mucosas, y en los alimentos mismos antes de cocinarse habitan microorganismos que usualmente no nos causan ninguna enfermedad; sin embargo, cuando llegan a los alimentos, estos microorganismos encuentran el ambiente ideal para desarrollarse en cantidades mayores y algunos de ellos, como parte de su desarrollo, generan toxinas que pueden enfermarnos gravemente.
Las intoxicaciones alimentarias pueden ocurrir al consumir alimentos líquidos (ponche, ensaladas con jugo, sopas, etc) o sólidos (carnes, pastas, pasteles, etc) y usualmente los síntomas empiezan en un tiempo corto, entre 2 y 6 horas después de haber consumido el alimento contaminado. Los síntomas más usuales incluyen cólicos, calambres abdominales, fiebre, náusea, vómito y diarrea.
Dado que estas intoxicaciones son causadas por una toxina y no por la bacteria misma, el uso de antibióticos no es efectivo para tratarlas, podría ser incluso que la bacteria ya ni siquiera se encuentre en el alimento que comimos. Además, el cuerpo necesita expulsar la toxina para recuperarse, por lo que el uso de antidiarreicos que actúan disminuyendo el movimiento intestinal, como loperamida, tampoco se recomienda, pues esto causaría que la toxina permanezca más tiempo en el organismo causando daño. La principal recomendación para una intoxicación alimentaria es la rehidratación por medio de sueros orales en cuanto la persona tolere tomar líquidos hasta que se recupere. Las intoxicaciones pueden ser graves y hasta fatales en el caso de niños y adultos mayores por lo que siempre es preferible acudir al médico en estos casos.
¿Cómo podemos evitar intoxicaciones alimentarias? Para que tu recalentado no te haga daño, debes tener ciertas precauciones antes, durante y después de la preparación de los alimentos:
- Lava y desinfecta apropiadamente los alimentos que lo requieran, como frutas y verduras, además de las superficies y utensilios que usarás para cocinar. Esto reducirá la cantidad de microorganismos antes de que prepares los alimentos.
- Lava bien tus manos antes de preparar los alimentos y, si es posible, usa un cubrebocas al cocinar. Las bacterias de nuestra piel y boca son de las principales fuentes de bacterias que pueden causar intoxicaciones; aunque foman parte de nuestra microbiota habitual, al llegar a los alimentos pueden empezar a generar toxinas. Si no quieres usar cubrebocas, evita tocar tu cara, sobre todo nariz y boca, cuando prepares los alimentos, así como toser, estornudar o incluso hablar mucho durante su preparación.
- Asegúrate de que los alimentos se cocinan a una temperatura adecuada. Esto es particularmente aplicable en el caso de las carnes y las pastas, pues los microorganismos aman este tipo de alimentos. Si al cocinarlos no llegan a una temperatura adecuada, los microorganismos que pudieran estar presentes no van a ser eliminados y, por el contrario, un ambiente calientito les ayudará a crecer. ¿A quién no le ha quedado el pavo medio congelado por dentro? Esa es una situación de riesgo.
- No dejes los alimentos a temperatura ambiente por mucho tiempo. La mejor temperatura para que los microorganismos que roducen toxinas se desarrollen es entre 20 y 45 grados Celsius por lo que, una vez que has servido los alimentos procura guardar de inmediato todo lo que haya sobrado en el refrigerador. Además, las toxinas que los microorganismos producen pueden ser resistentes al calor, por lo que, si se te olvidó un alimento fuera del refrigerador toda la noche, no servirá de nada que lo vuelvas a meter al horno o lo calientes en el microondas para evitar una intoxicación.
Esta información es aplicable a cualquier época del año, tenla en mente siempre que cocines y almacenes tus alimentos y ¡A disfrutar de alimentos seguros!


