Estados Unidos modifica su esquema de vacunación infantil

El 5 de enero de 2026, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés, equivalente a la Secretaría o Ministerio de Salud) en conjunto con los Centros de Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) emitieron un comunicado donde recomendaron que el esquema de vacunación infantil rutinario redujera el número de vacunas de a solo 11 (Categorías 1 y 2), y dejando 6 vacunas para las cuales su aplicación estaría basada en una “decisión compartida entre el médico y los padres” (Categoría 3).
Vacunas sugeridas para aplicación rutinaria (Categorías 1 y 2)
- Sarampión
- Paperas
- Rubéola
- Difteria
- Tétanos
- Tos ferina
- Polio
- Haemophilus
- Neumococo
- Virus del Papiloma Humano
- Varicela
Vacunas agendadas mediante decisión compartida (Categoría 3)
- Hepatitis A
- Hepatitis B
- Rotavirus
- Meningococo
- Influenza
- Covid
Esta reducción en las vacunas recomendadas para ser adminsitradas rutinariamente estuvo basada (según el gobierno de Estados Unidos) en comparaciones con las vacunas adminsitradas en países europeos y en datos sobre la incidencia de las enfermedades o su impacto en la salud pública en Estados Unidos. Además, mencionan que esta reducción en el número de vacunas sugeridas también busca recuperar la confianza de la población después de la pandemia de Covid.
En algunos casos, como en el de la meningitis o la hepatitis A, se consideró que la administración de la vacuna no tiene un beneficio claro ya que la incidencia (nuevos casos entre la población) de estas enfermedades es muy baja en los Estados Unidos; sin embargo, debemos recordar que esta baja incidencia es, de hecho, debida a la administración de las vacunas. La baja incidencia de una enfermedad no significa que las vacunas ya no sean útiles, significa que las vacunas están haciendo su trabajo y son exitosas.
En el caso de la vacuna de influenza, se menciona que no hay evidencia concluyente de que la administración de esta vacuna a niños reduzca las hospitalizaciones y la mortalidad por esta enfermedad en niños; sin embargo, esta decisión estuvo basada (o al menos es la única fuente que mencionan en el comunicado) en una revisión publicada en el año de 2018; es decir, datos con más de 7 años de antigüedad y que, de hecho, sí menciona que las vacunas podrían reducir los casos de influenza en niños; pero no analiza su utilidad para prevenir mortalidad. Los mismos autores mencionan que su revisión tiene limitaciones para, por ejemplo, analizar el impacto en las hospitalizaciones; esto no quiere decir que las vacunas no tengan impacto, sino que los datos que usaron para evaluar este impacto no son suficientes para hacer un análisis adecuado.
El argumento para no recomendar la vacunación contra Covid es que muchos países de Europa no lo hacen, y que el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP, por sus siglas en inglés), votó a favor de que la vacunación sea una decisión compartida con el médico en septiembre de 2025. El hecho de que muchos países de Europa no recomienden la vacunación rutinaria contra Covid no es de ninguna forma información científica que respalde una decisión médica. El argumento de que la ACIP recomendó que fuera una decisión compartida tampoco es sólido debido a que el secretario de salud, Robert F. Kennedy, conocido por sus posturas antivacunas, despidió y remplazó a todos los miembros del comité en juno de 2025, colocando a personas más afines a sus posturas; es decir, justifican la decisión basada en un comité que ellos mismos eligieron.
¿Cuál es el impacto de esto? A pesar de que todas las vacunas seguirán disponibles a través de las aseguradoras de Estados Unidos, estas nuevas recomendaciones crean confusión entre la población que ahora podría tener dudas sobre la eficacia de las vacunas que dejaron de ser recomendadas. Además, ya que menos padres tendrán una guía clara para vacunar a sus hijos, podríamos observar un incremento en la incidencia de varias enfermedades. Finalmente, instituciones de salud de diferentes países, especialmente en latinoamérica, toman las recomendaciones del gobierno de Estados Unidos como guía para elaborar sus propias políticas, por lo que esto podría tener un impacto no solo en Estados Unidos, sino en otras regiones del mundo.
Las vacunas son una medida de salud pública que funciona de manera grupal; es decir, se requiere que las vacunas se apliquen a una proporción de la población para que se observen sus efectos (la llamada inmunidad de rebaño). Cuando no se logra esta cobertura de vacunación, grupos vulnerables que no pueden ser vacunados (personas inmunosuprimidas, con cáncer, o con alguna otra contraindicación) quedan expuestas a los contagios debido a que las personas a su alrededor no generan esta “barrera” poblacional alrededor de ellas.
Todas las vacunas pasan por ensayos clínicos para evaluar su seguridad y eficacia, y se evalúa también el riesgo-beneficio de cada una de ellas. Al igual que los medicamentos, las vacunas tienen pueden tener eventos adversos; sin embargo, el beneficio de vacunarse es mayor que el riesgo de sufrir un evento adverso serio.


